domingo, marzo 18, 2012
viernes, marzo 16, 2012
lunes, marzo 12, 2012
viernes, noviembre 04, 2011
miércoles, marzo 30, 2011
Amigo, usted que sabe...
Luego de un rato, un jóven que estaba parado frente a mi, voltea y con esa simetría de haber participado en una anterior conversación, como haciéndose parte de lo que le había dicho al señor, me dice: -Amigo, usted que sabe... dónde para la 406?- extrañamente mi mundo se ralentizó. Y mientras yo pensaba por qué me había dicho ''usted que sabe'', pasó un sujeto, con chaqueta y mochila emprendedoras a la velocidad de un vehículo, con su brazo extendido señalando una dirección y le dice: - Es por acá socio, acá para la micro- como que se lo llevó, no alcanzé siquiera a decirle ''no sé'' y desaparecieron, ninguno de los dos miró hacia atrás.
Cuando mi mundo volvió a los 24fps, aún no entendía el ''amigo, usted que sabe'', de hecho aún no lo comprendo.
Creo que me escuchó hablar 'bonito' y 'calmado'.
jueves, marzo 24, 2011
Tardes de helados.
Pero hubo un extraño tiempo en el que los grandes y brillantes copos de helado yacían por la calle. Porque siempre pasaba alguien; tomaba el helado y lo lanzaba al piso mientras yo no miraba. Se veía como una colisión Helado-Piso a mayor velocidad de la que yo caminaba, era mi respaldo.
Ahora he descubierto quién era: un niño que solía salir del negocio con ricos barquillos y de vuelta a casa prestaba atención a los gatos que se paseaban por los techos de las grandes casas coloniales y al enorme cielo que a la vuelta de la esquina se presentaba tan majestuoso con sus grandes nubes frente a él. Entonces su dulce galleta en forma de cono tomaba curiosamente la posición horizontal que muchas veces hizo caer las delicias mezcladas con leche que llevaba en su parte superior.
Creo que iba demasiado atento a descubrir quien era el que los lanzaba... Que no ponía atención al chocolate con coco.
Y mi equilibrio sobre La solera tampoco me dejaba ver al hábil que me acechaba....
Nunca hubo un bota-helados...
martes, noviembre 09, 2010
Rv: Na na na na Nanometrajes, Nanometrajes...
-Cualquier persona diría que Gelver suele hacer lo que quiere, vive la mayor parte del día solo, su madre es de lo más permisiva, le deja hacer un montón de cosas que el común de las madres no suelen hacer-
Pero si sentaras a un Señor de terno color crema, Barba blanca, con lentes un poco oscuros, la pierna izquierda, con una libreta, sobre la derecha, y su dedo índice sobre su boca. Podría desmentir un montón de cosas, Gelver no hace todo lo que quiere, porque aunque socialmente no dependa mucho de su madre, y no exista una persona que le ponga límites; Gelver vive con Gelver, duerme con él y conversa con él, corre como un alma por la casa cantando óperas, imaginándose deambulando muerto en otro tiempo, Acompañado de Gelver...
Pero en realidad me siento mal porque no hice lo que quería, me escondí en que no tenía una cámara, que a la gente no le interesaba y no estaban tan dispuestos a ser parte... No hice lo que quería, lo que soñé literalmente, lo que me pilló en el baño antes de ir a clases... Lo que me despertó a las cinco de a mañana y me volcó a escribir a la luz de una vela. Y me di cuenta que no lo hice por miedo, por no sacar de mi cabeza algo tan preciado... Me di cuenta porque me surgió preguntarle a Francisco cómo le había ido en lo que yo pasé de participar... Me angustié porque decliné de lo que quise ser parte cerca de tres años.. Y esta vez se añade uno a la lista...
Incómodamente angustiado con esa sensación de pies mojados, viento y lluvia de G. Cristi sobre el uniforme del Colegio Concepción, extrañamente contentos sobre un banco de cemento y celestiales sobre un juego de madera...
En realidad es todo lo que me hace sentir un poco mal... Pero ya no es que esté mal, de hecho me desconcentro, ya no estoy sintiendo... Estoy en clases..