jueves, marzo 24, 2011

Tardes de helados.

Recuerdo cuando pedía dinero e iba a comprar barquillos donde 'la señora Cármen', volvía a casa y practicaba el arte de tomar helado lentamente. Usualmente...
Pero hubo un extraño tiempo en el que los grandes y brillantes copos de helado yacían por la calle. Porque siempre pasaba alguien; tomaba el helado y lo lanzaba al piso mientras yo no miraba. Se veía como una colisión Helado-Piso a mayor velocidad de la que yo caminaba, era mi respaldo.

Ahora he descubierto quién era: un niño que solía salir del negocio con ricos barquillos y de vuelta a casa prestaba atención a los gatos que se paseaban por los techos de las grandes casas coloniales y al enorme cielo que a la vuelta de la esquina se presentaba tan majestuoso con sus grandes nubes frente a él. Entonces su dulce galleta en forma de cono tomaba curiosamente la posición horizontal que muchas veces hizo caer las delicias mezcladas con leche que llevaba en su parte superior.

Creo que iba demasiado atento a descubrir quien era el que los lanzaba... Que no ponía atención al chocolate con coco.
Y mi equilibrio sobre La solera tampoco me dejaba ver al hábil que me acechaba....

Nunca hubo un bota-helados...

martes, noviembre 09, 2010

Rv: Na na na na Nanometrajes, Nanometrajes...

Me siento mal, pero no ese mal de amores, y menos de dolores... Es ese mal que te pilla saliendo de la ducha, el que esperaba meterse en tu cabeza apenas ya no escucharas el agua correr...

-Cualquier persona diría que Gelver suele hacer lo que quiere, vive la mayor parte del día solo, su madre es de lo más permisiva, le deja hacer un montón de cosas que el común de las madres no suelen hacer-

Pero si sentaras a un Señor de terno color crema, Barba blanca, con lentes un poco oscuros, la pierna izquierda, con una libreta, sobre la derecha, y su dedo índice sobre su boca. Podría desmentir un montón de cosas, Gelver no hace todo lo que quiere, porque aunque socialmente no dependa mucho de su madre, y no exista una persona que le ponga límites; Gelver vive con Gelver, duerme con él y conversa con él, corre como un alma por la casa cantando óperas, imaginándose deambulando muerto en otro tiempo, Acompañado de Gelver...


Pero en realidad me siento mal porque no hice lo que quería, me escondí en que no tenía una cámara, que a la gente no le interesaba y no estaban tan dispuestos a ser parte... No hice lo que quería, lo que soñé literalmente, lo que me pilló en el baño antes de ir a clases... Lo que me despertó a las cinco de a mañana y me volcó a escribir a la luz de una vela. Y me di cuenta que no lo hice por miedo, por no sacar de mi cabeza algo tan preciado... Me di cuenta porque me surgió preguntarle a Francisco cómo le había ido en lo que yo pasé de participar... Me angustié porque decliné de lo que quise ser parte cerca de tres años.. Y esta vez se añade uno a la lista...



Incómodamente angustiado con esa sensación de pies mojados, viento y lluvia de G. Cristi sobre el uniforme del Colegio Concepción, extrañamente contentos sobre un banco de cemento y celestiales sobre un juego de madera...


En realidad es todo lo que me hace sentir un poco mal... Pero ya no es que esté mal, de hecho me desconcentro, ya no estoy sintiendo... Estoy en clases..

martes, julio 20, 2010

Que por qué estoy acostado esperando que el sol queme mis ojos y derrita mis manos?
Que por qué espero en silencio que te vayas alejando?
Que por qué mis versos ya no guardan al dolor de tu quebranto?
Que por qué ya no acostado en el pasto grito - Gracias a la vida que me ha dado tanto -?
Que por qué ya no contesto a las noches cuando escucho tu llanto?
Que por qué ya no eres parte de mi pincel descontrolado?
Porque ahora son sólo mis pies
los que caminan en vano...

martes, julio 06, 2010

Estoy tratando con una melancolía horrible...
Esto de no querer olvidar, es la desesperación en forma autónoma, revuelta, libre y desagradable.

martes, junio 22, 2010

¿Por qué será que me siento cada vez, peor que el día anterior?
¿Por qué será que cada vez que cierro los ojos se me desgarra el alma?
¿Por qué será que mi vida ya no es la de ayer?...

Muero, y cada día muero más, que cada mañana,
que cada noche.
Me veo con la gente y ya no recuerdo dónde están, hablo con 'esa' gente y me hace querer llorar. Porque quisiera gritarte en la cara que Gelver ya no está, se fue, ya no molestes más.
-

El otro día hablamos, y me hizo volver atrás, ese atrás no tan lejano que la gente te enrostra de manera fea y trata de decirte que hay cosas que hiciste mal. Mientras conversábamos, recordaba que la gente buena te dice; vuelve no te alejes... pero hay gente buena, a la que debes decirle; aléjate, no vuelvas... y estuve a punto, pero sólo lo pensé, no lo dije, porque, así, sigo siendo un cobarde; y hace ya tiempo que descubrí que tengo la manía de dejar las cosas a medias... ni siquiera a secas, a medias... que es lo más feo...
Ser quien menos habla en una conversación no es agradable, y menos cuando quieres y no lo quieres... cuando lo dejas a medias, y arrancas de todo.
Luego las cosas comenzaron a tornarse un poco calurosas y desagradables, y es ahí cuando uno comienza a tratar mal a la gente, cuando te encuentras en el borde del abismo, a centímetros del llanto, y tratando equilibrarte, hay gente que sale bien del paso, lamentablemente yo carezco de esa virtud, pero para mi interlocutor era adrenalina pura. Me sentía como cuando quieres bajarte del tagadá o algo por el estilo, pero los demás son más fuertes que tú, y te incitan a que sigas, a que te quedes y sigas muriendo del miedo... Casi con un dolor de cabeza por lo que mis ojos intentaban hacer, traté de finalizar todo, lo juro, lo intenté pero no pude; la adrenalina es un vicio de los raros. No quise hablar nada más, admito que por miedo, ¿a qué? ni idea, pero por miedo. Las palabras bien combinadas son raras e impresionantes, acaloradas y volátiles, pero siempre hay algunas tan extrañas que pesan casi como el mercurio, de las que te dan vueltas y opacan a las que vienen tras ellas, y al final terminas entendiendo la mitad de las cosas.
Finalmente resolvió llegar el taxi, junto un alivio interno con cara de falso asombro, (estoy seguro que no era tan sólo yo quien sabía qué era lo que egoístamente más deseaba en ese momento) un mal escogido; -me voy- fue el desaire más provechoso que puse sacar. Hay veces en que la gente incómoda puede llegar a ser muy mal educada...
Aquí continuó todo, las llamadas nocturnas exasperadas, cortes de llamada, el sonido frente a mi puerta que turbó mi alma, un paseo exorbitante, discusiones extrañas y conversaciones a ceño fruncido, retazos de malas miradas, gritos y una vuelta desdeñosa sobre la puerta de entrada, y finalmente terminé sentado de copiloto, con la cabeza gacha, un cigarro entre los dedos, escuchando nuevamente interminables retos que se sumían en todos lados menos en mi mente, que queriendo ahogarse en las hierbas del abandonado camino en el que estábamos, se retorcía queriendo abrir la puerta y de frente mandar todo a la cresta...

Admito que me gusta tratar mal a la gente así... si no me enojo, las cosas no funcionan, no tienen brisa ni esa calma certera... pero hay veces que uno va por lana y sale trasquilado....
Porque sin tu nombre, no hubiera sido más que la
tinta que rebozaba el papel que en tu mano temblaba esa tarde de nuestro
tormentoso y gris otoño...

lunes, junio 14, 2010

Hasta sentirás que quieres arrancarte la piel,
que quieres arrancarte los ojos.. 
Porque aunque te haya abandonado en París, con el auto sin gasolina y el eje quebrado…
aunque la lluvia te mojara hasta el alma.
y tus pies fueran descalzos.
Sabrás que todo esfuerzo no ha sido en vano;
porque es mejor sentir algo,
que no sentir nada.